Lübeck, la puerta del norte

Lübeck, Lubeca, la ciudad de las 7 agujas
Lübeck, Lubeca en español, la “ciudad de las siete torres”, “la puerta del norte de Europa”, antigua capital de la Liga Hanseática, “Reina de la Hansa”, el puerto alemán más grande del Báltico.
Paso obligado en el camino de Hamburgo a Dinamarca, sus majestuosos edificios nos hablan de una ciudad próspera, la belleza espectacular de su centro histórico, situado en una isla entre los ríos Trave y Wakenitz, y el canal que une el Trave con el Elba (Elba-Lübeck) y convertida, gracias a su magnífico puerto, en el centro de poder de la Europa del Norte, en 1987 la UNESCO declararía como Patrimonio de la Humanidad el hermoso conjunto de edificios de ladrillos góticos que conforman el casco antiguo, su catedral y la plaza del mercado.

Imagen medieval representando el puerto de Lübeck y la Liga Hanseática
Fundada en el s. XII por Enrique de León, que también había fundado la ciudad de Múnich, Lübeck, por su situación privilegiada, a orillas del río Trave, navegable, pronto se convertiría en el mayor puerto del norte de Europa, lo que la llevaría a fundar en 1358, junto a otras ciudades del norte de Alemania y de otros países bálticos, la llamada “Liga Hanseática”.
Actualmente en la ciudad existe una organización que ha retomado el nombre de la Liga Hanseática, con el objetivo de mantener vivo el espíritu de la misma. Esta organización es la federación de ciudades más grande de Europa, esparcidas por todo el continente, realizando diversas actividades entre las que destaca el encuentro anual llamado “Hansetag”.
Se podría afirmar, sin ninguna duda, que esta liga fue un anticipo de la actual Comunidad Europea. Incluso existe una saga de videojuegos que simula, en tiempo real, el tráfico comercial de la liga, el Patrician.

Plaza del mercado y el Rathaus. (wikimedia commons)
A su centro antiguo (Altstadt) se accedía a través de una de sus cuatro puertas abiertas en las murallas, de las cuales, la más famosa e impresionante es la llamada Holstentor de 1478.
Debido a sus dimensiones, se puede recorrer tranquilamente a pie, mientras saboreas el ambiente reposado y medieval que respira por todos sus poros y te dejas sorprender por cada rincón que conforman sus casas, construidas en su mayoría en ladrillo rojo, al igual que la mayoría de edificios antiguos importantes de la ciudad, mientras llegas a la Plaza del Mercado (Marktplatz).
Desde allí, podremos admirar los numerosos monumentos y maravillas que integran su núcleo, como el Palacio Municipal (Rathaus), el Burgkloster (Castillo-Convento), el Koberg, un distrito del siglo XIII completamente conservado, con la Jakobikirche (Iglesia de Santiago), el Heiligen-Geist-Hospital (Hospital del Espíritu Santo) y las construcciones entre las calles Glockengießer y Aegidienstraße, el distrito de las Patrizierhäuser (Casas de los Patricios) de los siglos XV y XVI entre la Petrikirche (Iglesia de San Pedro) y el Lübecker Dom (Catedral de Lübeck), la ya comentada Holstentor (la puerta de Holsten) y el almacén de sal a la orilla izquierda del Trave.

En el Salón del Mazapán conoceremos su historia
Asimismo Lübeck cuenta con numerosos muesos, entre los que destacan los originales Museo de los Títeres (TheaterFigurenMuseum), o los dedicados al mazapán, como el Salón del Mazapán (Niederegger Marzipansalon) y el País del Mazapán (Marzipaland).

Entrada al Museo de los Títeres
Para los amantes de la naturaleza, en las cercanías del casco antiguo de la ciudad a orillas del Wakenitz se encuentra el jardín “Schulgarten”, que con sus alegres colores, bancales de exposición con abundante surtido de flores de verano, plantas utilitarias y medicinales, jardines temáticos y biotopos casi naturales permiten conocer el variado mundo de las plantas.
Pero entre tanto paseo y tanta cultura el apetito seguro que se nos abre y nada mejor, en estos casos, que disfrutar de los restaurantes que, desde hace siglos, sirven las mejores comidas en antiguos edificios, reformados y preparados para la ocasión. Los ricos comerciantes de Lübeck, que siempre traían a la ciudad los mejores manjares e ingredientes de sus rutas, acostumbraron a los restauradores a servirlos en sus mesas, por lo que nos encontraremos con una amplia variedad de cocina y productos bálticos por excelencia, aunque tampoco faltan las especialidades del interior y del resto de Europa.
Por último destacar que, si se disponen de varios días, es aconsejable tomar alguno de los múltiples transbordadores que realizan viajes a la cercana Dinamarca, un viaje inolvidable para los amantes del mar.

Litografía de 1572 representando el puerto de Lübeck
Hay gente que tiene una forma muy original de hacer turismo y recorrer una ciudad:
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