Quedlinburg: Viaje en el tiempo

Vista panorámica de Quedlinburg desde el castillo (wikimedia commons)
Fue una de las ciudades que más creció y prosperó durante la misma y al rico patrimonio arquitectónico que ya poseia, se le añadió un nuevo conjunto de edificaciones.
Todo en conjunto, su ciudad vieja, su iglesia colegiata y su castillo han conseguido ser declarados Patrimonio de la Humanidad en el 1994 por la UNESCO.

El más bello conjunto de casas entramadas de Alemania.
Entre las preciosas casas de madera entramada, encontraremos la que se conoce con el nombre de “Ständerbau”, la más antigua de este tipo de construcción que se conserva en Alemania.
Por si todo este conjunto no fuese suficiente, durante el siglo XIX, la ciudad se convirtió en el principal centro de cultivo de flores, repercutiendo en una nueva bonanza económica que se reflejaría en la construcción de hermosas villas al más puro estilo “Art Nouveu”.

La naturaleza penetra hasta la ciudad
La naturaleza es generosa en la zona y ello se hace patente por la cantidad de bosque que envuelve la ciudad hasta, prácticamente, penetrar en su interior. Ello permite respirar un aire sano y saludable el cual, acompañado de la tranquilidad que se palpa en el ambiente, hace que sea uno de esos lugares en los que te gustaría quedarte a vivir.
La historia de la ciudad cuenta que la zona ha estado siempre habitada a partir del neolítico, aunque la primera mención oficial de la misma aparece cuando Enrique I la convierte, en el año 922, en su residencia y capital de la “Franconia Oriental”. Tras su muerte, su segunda esposa, Matilde de Ringelheim, Santa Matilde, funda en el año 936, junto al castillo existente entonces, un convento de monjas en memoria del emperador.

El espectacular conjunto del castillo y la abadía, con sus iglesias
En el año 994, Oton III, al norte del palacio, coloca la primera piedra para la construcción de una ciudad, a la que dotaría de mercado, permiso para la acuñación de moneda y aduana.
Aunque en un principio el objetivo de la ciudad era el de impulsar la economía de la abadía, el rápido crecimiento y progreso de aquella, se convertiría, en los próximos siglos, en una creciente rivalidad entre ambas.
En el año 1364 la ciudad pasó a formar parte de la “Liga de ciudades de la Baja Sajonia” y, en 1426, de la “Liga Hanseática”, lo que le proporcionaba aun mayor crecimiento y prosperidad.

En la ciudad se encuentran estilos más modernos tipo barroco o art nouveau
No sería hasta la “Guerra de los treinta años” (1618/1648), que la ciudad viviría una nueva época de esplendor y desarrollo, durante el cual fueron construidas la mayor parte de las bellas casas que, aun hoy, nos deleitan con su vista.
Una curiosidad es que, en 1936 Heinrich Himmler utilizó las iglesias de San Wipperti y San Servasio en la colina del castillo para la bendición de las banderas de las SS. El motivo era la conmemoración de los mil años de la muerte de Enrique I (936-1936), de quien Himmler se veía como su reencarnación.
En la iglesia colegiata descansan los restos de Enrique I, llamado “el pajarero” o “el cazador”, y de su esposa, Santa Matilde, además de las distintas abadesas de la familia imperial. Asimismo forma parte de las mayores construcciones religiosas románicas de Alemania.

La plaza del mercado, con el ayuntamiento barroco
Precioso video que compara fotografías antiguas de Quedlinburg (algunas de hace 100 años), con fotografías actuales:
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direccion de email-Es para una niña enferma.
Gracias