Regensburg, la ciudad mejor conservada

Vista panorámica de Ratisbona, Regensburg, en Baviera
Regensburg, Ratisbona en español, ha sido considerada la ciudad medieval mejor conservada de Europa Central. A ello ha contribuido la casi inexistente industrialización que la libró de bombardeos en los conflictos bélicos.
Sin embargo Ratisbona ha sido la sede imperial de diversas generaciones de emperadores y, en ella, nació Juan de Austria, el hijo natural de Carlos V y Bárbara Blomberg.
Un paseo, una estancia, unas vacaciones en esta ciudad se pueden convertir en un viaje inolvidable, a través de la historia, desde su fundación por los romanos, hasta el descubrimiento de una ciudad moderna, llena de actividades, ferias y congresos.

Porta Praetoria. (wikimedia commons)
Casi 183 Ha del casco antiguo de esta antigua ciudad de Baviera han sido consideradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2006. Esta declaración incluye los restos romanos, entre los que destaca la “Porta Pretoria”, que servía de acceso al interior de las murallas, edificios románicos y góticos, el “Puente de Piedra” (Steinerne Brücke), que cruza el Danubio desde 1146 durante 300 metros asentados sobre 15 imponentes arcos de piedra, así como las innumerables casas e iglesias que conforman este barrio hasta un total de más de 1400 monumentos, con casi 2000 años de historia.
Llena de museos y colecciones, destaca por encima de todos, el Museo Municipal, con más de 100 salas dedicadas a mostrar la milenaria historia de la ciudad, desde el paleolítico hasta la habilidad artesanal contemporánea de sus habitantes. El resto de museos y colecciones, más de doce, conforman un variopinto surtido, entre secular y religioso que van desde la navegación sobre el Danubio, hasta la vida e investigación del astrónomo Juan Kepler, pasando por la justicia medieval la historia natural o el arte moderno.

St Peter Dom, la Catedral de San Pedro de Ratisbona (wikimedia commons)
Ratisbona también se hizo famosa en 1809, dado que el día 23 de abril de ese año resultó herido Napoleón Bonaparte en la toma de esta ciudad.
A unos 10 kilómetros de la ciudad, siguiendo el Danubio, se encuentra el monumento llamado Walhalla, tomando el nombre del Olimpo teutónico y diseñado sobre la base del Partenón griego, que fue ideado por Ludwig I de Baviera en 1807 y es un recordatorio de la historia alemana a través de 1,800 años, habiendo sido inaugurado el 18 de octubre de 1842.

Walhalla, 1800 años de historia. (wikimedia commons)
Como ciudad ribereña a orillas de un gran río como es el Danubio, ofrece numerosos e inagotables atractivos, desde tranquilos y seductores paseos arbolados, construidos por los príncipes Thurn und Taxis, hace unos 200 años, las dos islas que hay en el río, o las distintas rutas que se pueden recorrer en todas direcciones, desde el fértil llano “Gäuboden” al este (con lagos para bañarse y palacios rurales dormidos), a las estribaciones del bosque bávaro al norte (con senderos para caminar, uno incluso a través del “infierno”), pasando por el Jura al oeste (con románticos valles rocosos y molinos antiguos) o, al sur, el tranquilizante vaivén de los caminos que suben y bajan por la suaves colinas.
Wolfgang Amadeus Mozart escribió el 28 de septiembre de 1790 a su esposa doña Konstanze: “En Ratisbona tuvimos un almuerzo delicioso, música de mesa divina, hospitalidad inglesa y un maravilloso vino del Mosela.”

Un típico Imbiss de Baviera.
En cuanto a la gastronomía, solo con decir que está situada en plena Baviera, nos evoca los tradicionales platos bávaros, sus especialidades en forma de salchicha, sus ricas cervezas, la variedad local de vino, una rareza exquisita y excelente. Su cocina, básica, fundamentada en el gusto de los labradores que antaño cuidaban los campos de Baviera, con abundante carne especiada, frecuentemente servida asada acompañada de los platos de pasta y harina o de unos apetitosos Semmelknödel
Una costumbre bávara muy frecuente es el denominado Brotzeit, que se realiza en la mayoría de los Imbiss, y es una parada entre el desayuno y el almuerzo en el que se come un aperitivo.

Preciosa panorámica desde el Danubio, con el Puente de Piedra a la izquierda (wikimedia commons)
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